SEIS
Lentamente la normalidad llego a la ciudad. Pronto volví a encontrarme con los compañeros, empezando una etapa de reuniones clandestinas. Recuerdo una súper secreta en la sede de un sindicato, en horas de la noche. Ya me tenían mucha confianza. Me llamo la atención la disciplina, la concentración, una atmosfera de sagrado, parecía una congregación religiosa. Los asientos perfectamente alineados. El orador, un hombre alto, vestido de uniforme caqui, casi militar, inspiraba respeto y sus palabras denunciaban el sistema y daba instrucciones que no comprendía bien. Era Hebert Sedano, quien se encontraba en la clandestinidad, formando parte de la red urbana del ELN. A los pocos días de esa reunión, fue arrestado y torturado en el batallón palace de Buga, acusado de ser uno de los "agitadores profesionales" que orientaron la huelga.
El compañero Mario Arcila nos daba instrucciones sobre la teoría Maoísta, las cinco tesis filosóficas, además de enseñarnos como preparar bombas casera con cajas de jabón FAB, las cuales se llenaban de pólvora con tornillos y otras piezas metálicas, luego se introducía un tubo pequeño de vidrio lleno de ácido sulfúrico, tapado con papel. El ácido al corroer el papel y hacer contacto con la pólvora, producía la explosión. También recibíamos instrucciones de cómo actuar en la clandestinidad. Claves secretas, estrategia y táctica. Recuerdo entre otros a las compañeras Ayda Luz Viera, Melida Mondragón, las hermanas Jenny y Sara Martínez, a los compañeros Arcadio Macías, el hermano de Melida y su amigo Sarria.
Las clases se reanudaron con un cambio total del profesorado. Realmente significo un triunfo para el movimiento estudiantil. Todos los nuevos profesores eran licenciados y venían de Cali. El rector de apellido Zamora prometió mejorar la calidad de la educación y la construcción del nuevo edificio para el colegio. Me llamo la atención que amigos como Gerardo Quevedo, me hablaran como revolucionarios. Las ideas se propagaban como reguero de pólvora. La consigna era formar cuadros militantes cualificados agrupados en células de estudio y acción.
El movimiento obrero estudiantil colombiano (MOEC), del cual hacia parte el compañero peluca López, que impulsaba la lucha armada y el terrorismo urbano, y que habían hecho explotar un artefacto en el batallón palace de Buga, el 24 de diciembre de 1961, causando muchos muertos y heridos, entre ellos al capitán Mojica, padre de quien fuera reina de belleza años más tarde, Aura María Mojica, paso a conformar el naciente partido comunista marxista leninista (PCml) y su ejército popular de liberación (EPL), fundado por el compañero Pedro Hernando Vásquez Rendón, quien había pertenecido a las FARC junto a Jacobo Arenas como delegados del partido comunista de Gilberto Vieira, rompiendo con estas organizaciones, pues se pretendía que la guerrilla fuera meramente defensiva y dependiente del comité central del partido comunista, que se había alineado al lado de la unión soviética contra el naciente maoísmo.
Creado inicialmente en la región entre los departamentos Santander y Bolívar, después el comité central del (PCml) se trasladó a la región noroeste ubicada en el alto de los ríos Sinú y San Jorge con extensión al bajo cauca y Urabá en Antioquia. Había otros frentes en Risaralda y Choco y otro en el valle del cauca, municipio de Guacari, dirigido por los compañeros Francisco Garnica de Cali, cuya esposa Eunice y sus dos hijas las conocí y trate personalmente durante la labor política con el proletariado agrícola de la zona, gran dirigente y agitador de masas, Carlos Alberto Morales de la ciudad de Palmira y Ricardo Torres de Buga, familiar del dueño del colegio José María Cabal, y del cura Omar Torres, amigo y compañero del padre Camilo Torres.
"...El "foquismo" estaba de moda y nos fue imposible apartarnos de esa influencia. Intentamos crear varias zonas guerrilleras en el país; hay una que en nuestra historia se conoce como Zona X, ubicada en los departamentos de Santander y Bolívar, región a la cual posteriormente entró a trabajar el ELN. En esa zona se creó el primer núcleo guerrillero del EPL, simultáneamente con otros en el Departamento del Valle del Cauca (zona Guacari), en Risaralda y el Chocó. Eran sectores en donde implantábamos un grupo guerrillero, con la participación de revolucionarios que hacían el trabajo entre las masas.
El acento principal estaba en el núcleo, partiendo del criterio de que una vez creado serviría de detonante para que en esas áreas estallara un movimiento insurreccional. Desde un principio se impulsó el trabajo de masas.
Esa experiencia condujo al primer fracaso, porque nuestra presencia en Guacari permitió que el ejército nos ubicara y ejecutara una operación de cerco, ante la cual no pudimos responder eficientemente porque no estábamos preparados. Este ó la desintegración del grupo comandado por el compañero Jesús María Alzate, que posteriormente fue muerto en el Noroeste de Colombia, formaban parte del mismo grupo Francisco Garnica, Carlos Alberto Morales y Ricardo Torres. El plan original consistía en construir una zona fuerte del EPL por la cordillera central, para entrar en la zona cafetera, pero sin perder contacto con la cordillera occidental.
La acción del ejército se desarrolló en dos partes: por un lado golpeando a los que desarrollaban el trabajo entre las masas y por el otro, atacando al grupo guerrillero en formación. Por esta acción cayeron los tres camaradas encargados del trabajo político que, cuando salían de una reunión fueron detenidos, torturados y luego asesinados. Los tres eran jóvenes, el mayor de ellos Garnica, tenía veinticinco años, habían sido dirigentes de la Juventud Comunista, JUCO. Al romper con esa organización pasaron al Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista). Fue sin dudas una pérdida grave para la organización y para el movimiento revolucionario, pues eran brillantes y de una inteligencia superior..."
https://www.pcdecml.org/index.php?option=com_content&view=article&id=97&Itemid=135
Estos tres compañeros tenían su centro de operación entre
los municipios de Guacari y Buga, corregimientos de sonso y costa rica y en el
sitio conocido como puente rojo. Fueron traicionados y delatados por un
inspector de la zona, torturados y asesinados por el ejército, mucho antes de
empezar las acciones armadas, mientras hacían labor organizativa,
propagandística y educativa.
Eran compañeros de alta calidad intelectual y revolucionaria. Los miembros de ese frente, al quedar sin sus líderes, se dedicaron al secuestro conformando bandas en alianza con las FARC. Fueron los responsables de secuestros como el del industrial Lara, los suizos de una empresa multinacional. Posteriormente se dedicaron al narcotráfico, inicialmente con la idea de recoger fondos monetarios para financiar la revolución, pero posteriormente degenero en negocio ilícito y mafia.
La nueva administración del colegio, permitió la formación del consejo estudiantil y una serie de libertades y garantías para participar en las actividades culturales. Los compañeros dirigentes pasaron por cada salón para elegir dos representantes al consejo estudiantil. Mario Arcila estuvo en mi salón y después de rendir un informe sobre la huelga y la situación actual, fuimos elegidos por recomendación de él, Guillermo León Vallejo y mi persona.
En la primera reunión, en el punto de proposiciones, solicite hacer la gestión para elaborar un busto de Jairo Potes en el parque del cementerio y nombrarlo como parque de los estudiantes. Se aprobó por unanimidad. La lista de los integrantes de este primer concejo estudiantil, se publicó en el periódico el crisol de Buga, en el cual, fueron publicados muchos de los comunicados de prensa durante la huelga. Este concejo estudiantil, también empezó la gestión para buscar a los culpables de la asonada criminal. Se señalaba a un tal Santamaría y otros. La investigación nunca encontró responsables.
Ese año lectivo, después de la huelga, se caracterizó por una intensa actividad política revolucionaria, abierta, permitida y apoyada de cierto modo por el nuevo profesorado., en su mayoría progresista. Recuerdo a Buenaventura, profesor de dibujo, el cual realizo una exposición con cuadros elaborados por sus alumnos. Yo dibuje un cuadro de Van Gogh, la noche estrellada, la cual le gustó mucho a mi hermana Lilly y la conservo durante mucho tiempo.

Al profesor de biología quien me entusiasmo por esta materia. Ellos me animaron a dedicarle más tiempo al estudio convirtiéndome en mejor estudiante. Se traían conferencista de otras partes, se hacían debates y foros en colegios como San Vicente de Paul, Liceo femenino.
La discusión básicamente se enfocaba en el aspecto ideológico, se cuestionaba la existencia de dios y la lucha entre el idealismo religioso y el materialismo histórico marxista, se agudizaba.
Simultáneamente, entré a jugar futbol al equipo "Cúcuta deportivo", cuyo nuevo dueño y entrenador era Hernando Tovar, hermano de Fidel y de Alfonso Tovar, quienes fueron jugadores profesionales en equipos como el deportivo Cali. Se decía que Hernando era mejor que ellos, pero desafortunadamente sufrió un accidente cuando se dirigía a jugar a otra ciudad, debido a lo cual, quedo cojo de un pie. Era buen entrenador. Me ubico en el medio campo. El recuerdo de Jairo Potes me animaba y puse toda mi capacidad al servicio del equipo. Fuimos campeones en la tercera división durante 3 años seguidos. Llame a Jorge Patiño y a Rigoberto Sáenz a jugar con nosotros. Rigoberto me llamaba cariñosamente "el piloto".


También le dedique tiempo al ajedrez. Mi hermano me enseñaba y animaba a jugar, pues el creía que yo tenía mucha capacidad, como en el campeonato que hubo en la celebración de un aniversario del colegio académico, en noviembre de 1965, antes de la huelga, en el cual ocupe el tercer lugar. Estas tres actividades, la revolución, el futbol y el ajedrez, hacía que mucha gente me conociera en Buga. Cuando salía de reuniones revolucionarias, con libros y papeles en mano, muchos curiosamente decían, hay van los revolucionarios, como un amigo que le decían purrú de apellido Gonzales y otro que le decíamos cariñosamente "marcolini". Pero el enemigo también estaba atento y nos seguía los pasos. Empezaron las amenazas, los allanamientos. Muchos compañeros después del 5 de marzo, quedaron con traumas psicológicos como "pajarito" Rengifo, quien no pudo dormir durante varios días. Al terminar ese año lectivo, la clausura fue dramática. Se le rindió homenaje póstumo al compañero Jairo Potes y se condecoro a su abuela, quien fue la encargada de criarlo.
Por esos días, el compañero Carlos Arturo Parra, también de Manizales, me invito a varias reuniones con una de sus células revolucionarias. Eran compañeros trabajadores, serios y militantes de alguna organización clandestina. Él fue quien me anuncio que por motivo de las amenazas, persecución y allanamientos, los principales dirigentes habían decidido irse de la ciudad, a trabajar políticamente y otros a la guerrilla y su última instrucción fue la de trabajar con el pueblo, penetrar todas las organizaciones, concientizar, construir la organización revolucionaria en el pueblo para llegar al poder con el pueblo a través de las armas. Esa instrucción me dejo pensativo, pero la asumí como un compromiso que entendí, comprendí y acepte como un reto con mi conciencia y con la humanidad. El problema era saber dónde estaba el pueblo, como encontrarlo.
La persecución y el acoso no fueron ajenos a mi persona. Con Eduardo Martínez, hice buena amistad. Él trabajaba como secretario en el club de ajedrez y lo administraba. Iba mucho a su casa. Me invitaba a mecatear y me enseñó a hacer figuras con tiras de plástico de moda por esos días. Una tarde salimos a dar una vuelta por el académico. Cuando pasamos por el teatro María Cristina, el hermano Cesar Tulio Salgado, me grito con intención de ofenderme, hay va el pastuso, repitiéndolo en varias ocasiones. No hice caso. Llegamos al colegio, había varios alumnos jugando básquet. Eduardo jugaba bien y solicito nos dejara jugar. Cuando me disponía a entrar a la cancha, un estudiante de apellido Sterling me lanzo un puño y me dijo inexplicablemente que yo no tenía derecho a estar en el colegio. En varias ocasiones me encontré con alguien que me provocara o amenazara. Cuando salía a la calle lo hacia con mucha cautela, evitando sitios y personas.
Al club de ajedrez empezó a ir el nuevo profesor de gimnasia de apellido Hincapié. Se hizo amigo de mi hermano y me buscaba conversa, como tratando de sacarme información. Yo le di a entender francamente que desconfiaba de él, como amigo y espía de los pistoleros que hicieron la asonada. Se hizo el que no entendía y no me volvió a dirigirme la palabra. Gerardo Holguín, compañero de estudio, frecuentaba al club y era muy amigo de mi hermano. Siempre que jugábamos me ganaba. El profesor Barraza, otro nuevo, quien vino de la costa, se hizo socio del club de ajedrez apoyándolo. Admiraba a mi hermano y solía darnos clases de béisbol, así como de ping pong, regalando a mi hermano una mesa de este juego.
El profesor Lara, también de gimnasia, conformo un equipo de básquet al cual me inscribí, pero me di cuenta que el profe era homosexual, acosando a un alumno llamado Jaime. Me retire porque además me di cuenta que no era muy apto para ese deporte.
Entre a cuarto de bachillerato con las mismas expectativas del año anterior. Las reuniones con los compañeros eran cada vez menos frecuentes pero seguía recibiendo material de estudio, las obras completas de Mao Tse Tung, de Carlos Marx, Vladimir Ilich Lenin, Federico Engels. Leía mucho y transmitía mis ideas con entusiasmo a todo el que se atravesara. En mi casa mi abuela me escuchaba cariñosamente y me decía que yo iba a ser cura o cónsul. Otro personaje que conocí fue un catequista que me decía "mi duque". Escuchaba su catequesis en el parque cabal y asistía a las reuniones a las cuales asistían estudiantes de otros colegios privados como la enseñanza, el Gimnasio central del valle, dirigidas por monjas y sacerdotes. Se planteaba la cuestión social desde el punto de vista del cristianismo. A esas reuniones asistían Hilda Cabal y su hermana.
En ese año lectivo, Héctor León Cobo, quien sufría del corazón y cuyas clases de gimnasia eran pasivas, especiales, fundo una escuela de alfabetización en el barrio "María Luisa de la espada", cerca de la zona de tolerancia. Allí íbamos a alfabetizar, orientados por el profesor Robledo de religión y las encíclicas "pacem in terris" del papa Juan XXIII, y "populorum progressio" de Pablo VI. Guillermo león Vallejo nos explicaba la teoría económica de Marx, confrontando al profesor Robledo, agudo observador y señalador de potenciales revolucionarios.
En ese año conocí a Oscar Barberi, con quien entable entrañable amistad.
Por la noche seguía frecuentando a la gallada del parque del cementerio, cada vez más numerosa. Wilson y William Ocampo vivían en un parqueadero que su padre administraba situado en la esquina frente al parque y diagonal al cementerio. Con ellos empecé a realizar ejercicios con pesas, elaboradas con tarros de lata rellenos de cemento y arena. También eran de la gallada los hermanos García, Rubén Darío y Gustavo (Gunis), de origen campesino. Gustavo cuidaba caballos y andaba descalzo. Con ellos íbamos a bailar al "club Tolima", estaban de moda los corraleros de majagual con los temas "la burrita" y "la yerbita". La familia Orozco vivía frente al parque por la calle 17, a la cual pertenecían los hermanos: alias "mejoral", jugador de futbol, buen arquero, "Chopa", también jugador de futbol, amigo íntimo del ciclista Carlos Montoya, y Luz Dary Orozco, una muchacha bonita y sensual, quien trabajaba vendiendo boletas en los espectáculos que llegaban a la ciudad como circos y ruedas de chicago.
Otros personajes de la gallada: Juanito, trabajaba en bicicleterias; Los hermanos Canizales: alias "mazamorra" y Eliud; los hermanos Álvaro y Fabio Romero a quien le gustaba cantar y tocar guitarra. Entonaba canciones de moda como las del club del clan, programa de radio que escuchaba todas las noches. Nos sentábamos toda la gallada a escuchar su interpretación de canciones de los Beatles, Rolling Stone, Oscar Golden, Harold y otros.
En Diciembre de ese año, 1966, en el parque cortamos guaduas para hacer cañones haciéndoles un hueco en la mitad, al cual se le echaba gasolina, la cual al pasarle una antorcha encendida, explotaba haciendo ruido similar al disparo de un cañón. Pacho el peludo, era otro integrante de la gallada, quien vendía naranjas ofrecidas en una carreta de madera, recorriendo la ciudad. Solía conversar con el sobre lo social mostrándose muy interesado por mis planteamientos revolucionarios, mientras degustaba las naranjas que él me obsequiaba. Por intuición aprendí a distinguir las personas a las cuales podía exponer mis ideas, pues estaba en el sendero de la búsqueda del pueblo. A veces me estrellaba con alguien, como en el caso de la discusión con Álvaro Herrera, de familia liberal, quien se ofendió al criticar las ideas liberales pequeño burguesas, me lanzo una cachetada delante de Fabio Romero y su hermano Álvaro. Con Jorge Patiño también sostenía fuertes discusiones acerca de Dios, el defendía su existencia y yo le argumentaba el materialismo dialectico.
Con Jorge Patiño también entrenábamos ejercicios con pesas en el taller de pintura de Mario "paja", quien tenía dos (2) perros cachorro bóxer. Una tarde estando sentado en el parque del cementerio se ofendió por decirles chandosos y los azuzó tirándomelos a la cara, afortunadamente sin alcanzar a morderme. En ese mismo taller, Jorge y yo hacíamos voyerismo por un agujero que daba justo a la entrada del cuarto del inodoro de la casa donde vivía una vecina bonita. En ese mismo sitio, se organizaba los sábados por la noche bailes con la música de Hermes, un personaje que tenía un potente equipo de sonido, a cuyas fiestas acudían los rumberos, soneros, pachangueros, charangueros y salseros de la ciudad.
Al parque también frecuentaba Rafael Cedeño, quien vivía en Cali pero visitaba a su padre y a su bonita hermana quienes estaban viviendo en Buga por cuestiones de trabajo del padre. Era de trato agradable, delicado, vestía estilo camaján (El camaján es un personaje sin oficio que deambula por las calles y las esquinas del barrio con una pinta estrambótica y un caminar balanceado en busca de algún desprevenido a quien joder, siempre inspirado por la mariguana, condición necesaria para alcanzar la categoría de camaján), con peinado de mota y zapatos blancos muy usados por los rumberos del barrio obrero de Cali. Entonaba guarachas de Daniel Santos y Bienvenido Granda.
Existía en la esquina de la calle 9 con carrera 17, diagonal al parque del cementerio, la tienda de un señor conocido como "Noé", homosexual, donde vendía chorizos sabrosos.
Sergio Buitrago se enamoró de Aida Luz Orozco. Cuando peleaba con ella, se emborrachaba haciendo escenas de suicida, comportándose como loco gritando frente al cementerio que se quería morir. Con Aida Luz yo vacilaba cogiéndonos de la mano y besándonos como amigos nada más.
En el parque empezó a formarse una nueva generación influenciada por la lucha revolucionaria como el compañero Jesús María Lozano (Chucho), de temperamento violento y decidido, quien emprendió la lucha armada urbana, aportando armas y dinero que obtenía de asaltos a bancos y empresas, así como secuestros y extorsión, figurando como delincuente común cuando caía a la cárcel. Muchos otros murieron en esta actividad, apareciendo en las noticias también como delincuentes comunes. A chucho y su familia los recuerdo con cariño y admiración. A causa del secreto y la clandestinidad en que actuábamos nunca me entere en detalle de sus actividades. Él me contaba cosas y yo le aconsejaba. En su casa a veces realizaban bailes. En una ocasión asistí a uno de ellos, le pegue una trompada a un conocido que le decían "sancocho", de familia bogotana la cual administraba un negocio de hospedaje o residencias, por que empezó a decirme cosas para fastidiarme. Del golpe quedo privado por un corto tiempo.
Años más tarde nos encontramos en una verbena que se realizaba en el barrio Junín donde yo estaba viviendo, con motivo de la feria decembrina de Cali. Me mostro un revolver que llevaba dentro de una manicartera. Su decisión de lucha era admirable, no le tenía miedo a la muerte. Le comente que estaba pasando por una difícil situación y él se extrañó. Fue la última vez que le vi. A los pocos días me entere de su muerte a manos de uno de los hermanos de Gerardo Restrepo. Ignoro aun las causas.
En ese año lectivo, cuarto de bachillerato, me contacte con José Valencia, quien me vinculo a una célula del ejército de liberación nacional (ELN). Nos reuníamos en su casa ubicada en la calle 12 con carrera 10, la misma que antes ocupaba la familia de Benito Rueda. Allí leíamos a Camilo Torres y su periódico "Frente unido", el cual distribuíamos, al igual que el periódico "Liberación" del ELN. Con Héctor Fabio Peña y Orlando Rojas, conforme una célula del ELN. Usábamos mimeógrafo de alcohol para reproducir comunicados y proclamas revolucionarias. Con José Valencia viajaba a Tuluá visitando las células que el tenia conformadas. Eran reuniones secretas y en algunas ocasiones me dejaba en la puerta vigilando, como cuando se reunía con las compañeras del colegio Julia Restrepo. Del Gimnasio del Pacifico también había militantes del ELN.
En forma simultánea, empecé a frecuentar la casa de los hermanos Campo, Jairo, Henry, Alberto y Hermes, quien padecía de una enfermedad que lo postro en la cama de por vida. Era buen ajedrecista y tenía mucha claridad y experiencia en la revolución. Era el contacto para informarnos sobre sitios y horas de reuniones. Henry me vinculo a una célula del ejército popular de liberación (EPL), entre otros con Diego Soto y María Cristina Saavedra. Los hermanos Campo estaban vinculados a una red urbana del EPL, brazo armado del partido comunista marxista leninista de Colombia (PCML).
En el colegio, seguíamos confrontando a los profesores y compañeros. Rafael Soto (chibcha), de aspecto indígena, era uno de los que nos atacaban y pensaba que los comunistas le quitaban la casa a la gente. El profesor de español, nos puso a improvisar la redacción de un cuento, hice uno relacionado con el triunfo de la guerrilla en una batalla contra el ejército. El compañero Guillermo León Vallejo, me llamo la atención por esta liberalidad, recordándome el peligro de delatarnos o quemarnos antes de tiempo o innecesariamente.
Mi amistad con Oscar Barberi, se fue profundizando. Una tarde íbamos a clase de educación física al parque Bolívar. Por el camino, Oscar le dio por tocar las ventanas de las casa de los ricos ubicadas por la calle 12 entre carreras 4 y 3. En una de ellas estaba una señora asomada con la mano agarrada a uno de los palos de madera. Oscar le toco la mano y la señora se ofendió tanto que fue hasta el parque Bolívar poniéndole la queja al profesor. Lo suspendieron 8 días. Él se desmoralizo y no volvió a estudiar. Eso lo sentí bastante y lo eche a pecho como muchas otras injusticias o represalias exageradas.
Por esos días, llegaron al colegio, integrantes de los cuerpos de paz yankees, dentro del plan de la alianza para el progreso, esbozada por el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, en cabeza del presidente John FitzGerald Kennedy. Se dedicaron a jugar basquetbol, en todos los colegios y a enamorar a las secretarias y profesoras. Uno de ellos salía con una secretaria la cual me gustaba y me paraba bolas de cierta forma, despertando mi erotismo. Mi actividad sexual se limitaba a la masturbación, principalmente cuando trataba de botar la cachucha (prepucio) con la mano. Mis amigos contaban que ya lo habían hecho y eso me preocupaba.
La libido me acosaba, esa energía sexual que hace posible unir a los seres humanos, desearse mutuamente, amarse los unos a los otros, como estrategia de la creación para su reproducción y subsistencia, desafortunadamente condicionada socialmente por los detentadores del poder social a través de la historia, controlándola y manipulándola con reglamentos morales y religiosos, para dar un orden y una ley a la sociedad que favorezca sus intereses políticos y económicos. La mujer ha sido reprimida, orientada, educada para perpetuar la conducta social de los hombres con su sexualidad. Un ejemplo de esto son las tiras (historietas) cómicas tales como la denominada "Lorenzo y pepita", donde el jefe y pepita se unen para explotar a Lorenzo; o la denominada "educando a papa" donde Ramona domestica a Pancho en la vida pequeño burguesa y servil al servicio del capitalismo; esa libido que hace sentir deseo inclusive por seres del mismo género, como cuando jugaba con compañeros como Weimar Quintero, Héctor León Moncayo quien me llamaba cariñosamente "osito", o Cesar Tulio Salgado, quien en alguna ocasión se sobrepasó en chanza haciéndome enojar hasta el punto de tirarle un lápiz enterrándole la punta en la barriga, o con el enano Vega, un amigo de la gallada del parque del cementerio quien en serio quería obligarme y un día nos fuimos peleando desde la salida del colegio hasta mi casa donde mi hermana Nury asustada me hizo entrar; esa libido que hace desear a las mismas hermanas, primas y tías, como desee a mis primas Nubia Silvina y Gladys o a mi tía Ángela. Mis hermanas me tenían desconfianza por mis miradas entre morbosas y curiosas, hasta llegar acusarme de espiarlas cuando se desvestían; esa libido que en ciertos momentos hace desear hasta la misma madre, en las pocas ocasiones que me toco dormir con ella. En cambio con mi abuela, con quien dormí durante mucho tiempo, hasta su muerte, nunca sentí esa clase de erotismo.
Con base en estas experiencias, lecturas y conversaciones con otras personas relativas al tema, empecé a esbozar la teoría de que los inmorales, degenerados o delincuentes sexuales, son producto del desprecio, del marginamiento, de la humillación a que son sometidos consciente o inconscientemente y que sus actos son protestas agresivas y degradantes para tratar de compensar su impotencia social, como perdedores dentro del sistema capitalista, que tratan de llamar la atención del sexo opuesto y de la sociedad en busca de reconocimiento social.
Mi relación con el sexo femenino fue de crítica permanente, era muy crudo cuando les planteaba mi teoría y cuestionaba su forma de pensar y proceder sexual y socialmente. Criticaba su admiración por los "ricos". Recuerdo mis discusiones con Miriam Escobar en el parque del cementerio. Yo deseaba tener sexo con ellas, pero no sabía cómo invitarlas a ello. El orgullo y el deseo de "concientizarlas" me bloqueaban emocionalmente. Las mujeres eran muy prevenidas con hombres que no estaban dentro de los moldes que la sociedad capitalista les imponía aceptar. Me gustaba sentir su presencia, su sensualidad cerca de mí.
Mi libido estaba más orientada hacia la sensualidad, al sentir psíquico, mental. El sexo físico no me llamaba la atención, o aún no se había despertado. Por eso admiraba a mis amigos que eran "normales" con su actividad sexual, como a Rodrigo Domínguez, que en la casa de citas propiedad de su madre, tenía la oportunidad de hacerlo permanentemente, y en la cual empecé a tener sexo, así como en las casa de citas a las cuales mi hermano me invitaba y pagaba mis "ratos" de sexo.
La libido se puede y se debe controlar, dominar o domeñar (según Freud), para dedicar esa energía física y psíquica, hacia actividades más sanas y útiles al individuo y a la sociedad, como fortalecer el conocimiento hacia la verdad de los fenómenos físicos y sociales de la vida, el sentimiento, el respeto y el amor hacia uno mismo, hacia los demás y hacia el universo, la fuerza de voluntad para realizar el bien con verdad y con amor. La educación debe hacer más énfasis en este aspecto.
Con Rodrigo Domínguez, Jairo Gonzales y Fredy Millán, excelente jugador de futbol, tuve otra temporada de rumba. Asistíamos a los bailes que se realizaban en casa de German Sandino y su primo Simón, un pelado de ojos verdes, admirado, perseguido y acosado por las mujeres. Con ellos fuimos a un baile que nos invitaron unas amigas de Tuluá. Estábamos en plena rumba cuando entro una gallada, amenazante para obligarnos a irnos de Tuluá. Esperamos un rato y salimos cuando creíamos que se habían ido, pero nos estaban esperando escondidos en la esquina. Eran como 20 contra 4. Estuvimos defendiéndonos cubriéndonos la espalda mutuamente durante un tiempo, pero el cansancio nos estaba venciendo. Me acorde de la cadena de bicicleta (guaya), que Freddy había llevado y le dije que la sacara para que se asustaran. Eso fue peor porque todos tenían y las sacaron. El más golpeado fue Freddy, y si la policía no llega en ese momento nos habían masacrado. Las amigas interceptaron por nosotros ante la policía y estos accedieron a llevarnos escoltados en una radio patrulla hasta el sitio donde abordáramos un bus para regresar a Buga. Freddy Millán vivía en el mismo edificio donde vivía el profesor Hincapié, espía de los asaltantes al colegio Académico.
Con las compañeras de lucha la cosa era distinta. Nos respetábamos y admirábamos mutuamente. En nuestra mente no había tiempo ni espacio para soñarnos. En una reunión con el grupo de Mario Arcila, me quede mirando a Jenny Martínez, sin querer queriendo o más bien pensando cosas distraídamente, aunque ella era bonita y era la novia de Mario. Me pregunto con inquietud y cierta coquetería el motivo de mi mirada. No le supe contestar y me dio pena con Mario, pues estaba enamorado de ella. En otra ocasión que lo acompañe a visitarlo, lo saludo diciéndole que se estaba engordando.
Mario Arcila me dio a guardar unos documentos de la huelga, junto con revistas y libros revolucionarios, diciéndome que se tenía que esconder un tiempo porque lo habían amenazado de muerte, además de allanarle la casa la policía. Mi familia se había mudado a una casa ubicada en la carrera séptima entre calles veinte y veintiuno, al frente de la fábrica de fósforos "el diablo".
Finalizado el cuarto de bachillerato, después de un partido de baloncesto entre el colegio Académico, entrenado por Heberth Sedano, y el Gimnasio central del Valle, eternos rivales, me encontré con Oscar Barberi, quien se había retirado después del incidente con la señora que lo hizo expulsar del colegio una semana, y me presento sus amigos miembros de la gallada del coliseo de deportes: Jairo López, Jesús (chucho) Plaza, Alejandro Campo, su hermano Gustavo y otros. Empatizamos desde esa misma noche y me invitaron al coliseo a entrenar pesas. El sueño de los que practicábamos el ejercicio y deporte de las pesas, era llegar a pertenecer a la liga municipal que tenia su sede y entrenamiento en el coliseo de deportes.
Seguí frecuentándolos en el coliseo, sobre todo cuando había partidos de baloncesto, o peleas de lucha. Jairo López trabajaba cuidando y haciendo mantenimiento al coliseo. Ellos alistaban las tarimas y los escenarios cuando había espectáculos, por lo cual yo entraba sin pagar boleta. Jairo López era oriundo de Manizales, de contextura fuerte, característica de los pesistas. Era peleador a trompada limpia de los bravos. Recuerdo haber presenciado su pelea con un personaje muy fuerte que le decían el loco Luis y otra con el negro "tombo", el mismo con quien mi hermano había peleado para defenderme. Ambos reconocidos como buenos peleadores en Buga.
Cerca al parque del cementerio, se pasó a vivir un policía de apellido Narváez, famoso por su crueldad y reconocido "quiñador" (sicario) al servicio de la oligarquía Bugueña. Dirigió la persecución contra los compañeros, adjudicándosele muchos asesinatos. Su hijo Mauricio, era detective y se infiltro en la gallada, fanfarroneando de ser un conquistador de las mujeres. Sergio Buitrago fue uno de los que se encargó de sacarlo de la gallada. Al parque del cementerio también empezó a frecuentarlo un muchacho bastante delgado, de apellido Ospina, quien se declaró anticomunista desde el principio, simpatizante y defensor del partido conservador.
Discutíamos fuertemente y una noche los compañeros de la gallada, encabezados por Sergio Buitrago, le quitaron la ropa dejándolo en calzoncillo. Nos demandó en la inspección de policía y le puso la queja a mi madre diciendo que yo era el culpable de lo que le había pasado. Mi madre furiosa quemo todos los libros, revistas y documentos que Mario Arcila me había dado a guardar, salvándose unos cuantos, amenazándome con echarme de la casa y no darme más estudio, si seguía con esas ideas y con la "vagancia". Le replique fuertemente diciéndole que entonces me iba para la guerrilla.
El parque del cementerio también era el sitio donde estudiábamos hasta las horas de la noche para los exámenes finales. Allí mismo con Ramón Ignacio Atehortua, nos dedicábamos a escribir poemas; "el cielo esta rojo por la evaporación de sangre inocente derramada por la violencia fratricida ; "dichoso el día que mis ojos vean la revolución de la fértil tierra convertida en árido desierto por la acción de las botas y fusiles de los generales"; "esta noche de luna plateada, de una bala sentí el frio de la muerte, la luna plateada alumbraba mi cuerpo inerte y yerto colgado sobre el muro cuando buscaba la libertad".
En el colegio se empezaron a celebrar encuentros de poetas. Recuerdo a Acevedo con su poema "el trashumante de los caminos negros".
Con las hermanas de Sergio Buitrago, todas bonitas, conversábamos por la ventana, Su padre, sargento retirado del ejército, ex profesor del académico en la clase de educación física, no las dejaba salir ni recibir visitas de novios o amigos. Sus hermanos menores fueron buenos amigos míos
Frente al parque del cementerio vivía Ciro Mutis, cuya familia tenía una tienda en la cual veíamos los partidos de los campeonatos mundiales. Era del partido comunista y estuvo estudiando en Rusia, al igual que sus hermanos, todos ellos conocidos en mi casa, amigos y compañeros de estudio de mi hermano, sobre todo Eduardo Mutis, quien sentía amor platónico por una de mis hermanas. Jairo salgado y sus hermanas eran vecinos de la familia Ackerman.
AÑO 1967
En 1967 murió en Cali mi abuela Angelita por parte de mi padre, quien se vino de Bogotá por el frio que le hacía daño. Mi tío Luciano se vino a vivir con ella. Ocupaban una casa en el barrio granada. Mi tío y mi padre arrimaron por mí a Buga para llevarme al entierro. Dormí esa noche en su casa. Me ofreció irme a estudiar a Bogotá en la universidad cuando terminara el bachillerato.
Mi padre viajo a Buga conmigo y se quedó esa noche en casa. Estuvimos tomando cerveza con mi hermano. Hablo de mi madre como una buena mujer, invitándonos a que la ayudáramos y respetáramos. Toda la noche estuvo escuchando un antigua canción que decía: "Que bonito corre el agua debajo de la palmera, así corriera mi amor si no hubiera malas lenguas...", titulada "la palomita".
En ese año y en esa casa frente a la fosforera, murió "coco", el perro que nos acompañó muchos años. Murió envenenado haciendo un escándalo espantoso a media noche.
Enseguida de esa casa vivía un muchacha muy bonita, de ojos verdes, piel canela, llamada Claudia Isabel.
Mi hermano seguía progresando en el ajedrez, ya era reconocido a nivel nacional.
Ingrese al quinto de bachillerato en el colegio académico. Me emocione al conocer la filosofía, la física, la química, la trigonometría, el idioma francés. Me representaban la magia de un mundo fantástico, lleno de misterios y nuevos conocimientos para mí. Ese año por primera vez dejaron ingresar mujeres al colegio. Recuerdo a Doris Salgado, hermanas de Jairo, así como también a Ruth Ackerman, vecinas y amigas. Ese año abrieron el bachillerato nocturno en el colegio, primero que funcionaba en Buga. La actividad cultural seguía creciendo. Grupos de teatro dirigidos por personas como Mario Arcila, Álvaro Arcos y Ricardo Duque, entraron en la escena de la representación cultural, con obras como "el medico a palos" de Moliere; "Antígona" de Sófocles, la cual causo gran escándalo por un desnudo en una de sus escenas.
Eran los tiempos del movimiento nadaista en Colombia, y la guerra del Vietnam. Ricardo Duque puso en escena una obra denunciando y en contra de esta horrible guerra que fue censurada.
El terrorismo anarquista entra también escena, con una bomba contra la estatua del prócer de la independencia José María Cabal, ubicada en la plaza central de su mismo nombre y otra bomba contra los carros de unos gringos ubicados en el parqueadero del hotel Guadalajara.
Empecé a asistir al coliseo de deportes con más frecuencia. Con la gallada de Oscar Barberi y Jairo López, entrenaba pesas orientado con rutinas del notable pesista bugueño Jaime Echeverry, campeón suramericano en su categoría.
Jugábamos basquetbol con Pablo Obando a quien le decía Pablo masa por lo gordo, quien por esos días se suicidó. También eran amigos de "perico", propietario de una camioneta y de una finca ubicada en las afueras de Buga sitio en el cual mato a un ladrón quien intentó robarle. A esa gallada arrimaban personas que no me agradaban, algunos por creídos y otros por buscapleitos sin razón justa. Pero también allí conocí gente valiosa, con las cuales me fui identificando. Alberto Jaramillo, primo de Jairo López, lo había conocido en el colegio José María Cabal, por esos días andaba con la gente del frente del EPL en Guacari, se paseaba leyendo la cancha de basquetbol del coliseo. Conversábamos con él y nos explicaba su punto de vista revolucionario. Fumaba mariguana de forma controlada. Argumentaba que la revolución había que hacerla con el barro. Con este pueblo colombiano lleno de vicios, harapiento y relativamente peligroso. Sus compañeros de lucha eran Pacho Vargas y Alberto Correa. Este último era el más intelectual de los tres. Habían pertenecido al ejército y siendo cadetes, se fugaron junto con algunos soldados llevándose armas y municiones, ingresando a un grupo armado que estaba al frente del levantamiento indígena, en una localidad del llano tolimense denominada Planas.
Ellos aparecían por tiempos, debido a su actividad clandestina. Del frente del EPL en Guacari, quedo alguna gente que se dedicó a los secuestros y a los asaltos de camiones de carga en las carreteras.
Con la gallada de Jairo, orientada por Jaime Echeverry, militante del partido comunista de Gilberto Vieira (línea rusa), vimos películas como la madre de Máximo Gorki y obras de teatro como la trampa del TEC (teatro experimental de Cali dirigido por Enrique Buenaventura).
Sobre ellos se realizaba un trabajo político de concientización revolucionaria por parte de compañeros como Eduardo Martínez, Iván Arce, Lenis (bolitas), Moritz Ackerman, quienes estudiaban en la universidad del valle y estaban al frente del movimiento estudiantil, al igual que Noremberg Rueda y Joel Rojas, estudiantes de la universidad nacional de Bogotá.
AÑO 1968
A principios del año 1968, cursaba el quinto de bachillerato, la situación en mi casa seguía de mal en peor económicamente.
Mi madre hacia bailes frecuentemente y mis hermanas Teresa Y Maritza estaban ennoviadas con Libardo Paz y Hugo Mejía respectivamente, quienes hacían visita hasta tarde de la noche jugando cartas o parques.
Mi hermano marco desaforado bebiendo licor hasta emborracharse en la casa con amigos como Víctor Vizcaíno y Hebert Gonzales.
Yo quería estudiar bien, acostarme temprano para no llegar tarde al colegio, pero la bulla de todos ellos me lo impedía. Sentía síntomas de desmoralización y desintegración familiar. Hice intento por echarlos de la casa pero mi madre fue la primera que se opuso.
Mi hermano estaba muy flaco, no podía dormir de noche sufriendo de insomnio. Lo invite a ir al coliseo para hacer ejercicios. En el coliseo fue bien acogido por la gallada, sobre todo por Jairo López y Jaime Echeverry. Mi hermano dono una mesa de ping pong que el profesor del colegio académico Barraza le había regalado, pues frecuentaba el club de ajedrez.
De la gallada del parque del cementerio, se fueron a la costa a buscar trabajo Sergio Buitrago, Wilson Ocampo y Rodrigo guerrero.
En el coliseo, Eduardo Martínez entrenaba un equipo femenino de baloncesto, conformado por María Victoria Echeverry, María Eugenia Correa, hermana de Alberto Correa y otras de colegios de monjas como las marianitas y la enseñanza. A veces me pedía que le colaborara. También empezaron a asistir al coliseo a jugar basquetbol Ruth y Riklia Ackerman, Doris Salgado, y las hermanas Hilda y Esperanza Cabal.
Oscar Barberi y yo, entablamos una buena amistad con Riklia, sosteniendo largas horas de amena conversación. Con todas ellas compenetramos mutuamente.
Con el grupo de Moritz se conformó una célula o grupo de estudio en el cual Riklia fue nombrada secretaria, también funcionaba como club e levantamiento de pesas denominado "halterofilia club" para impulsar este deporte en Buga.
Los compañeros al notar la simpatía que había entre Riklia y mi persona, me encomendaron la tarea de concientizarla al igual que a Ruth, a Doris y a las hermanas Cabal, en general, nos pusimos la tarea de concientizar a cuanta mujer se cruzara en el camino.
En ese grupo, se empezó a analizar y a denunciar el papel de la fundación Rockefeller en la universidad del valle. Esta fundación aporto la plata para la construcción de la nueva sede, pero estaba bajo su control total, no solo en la parte administrativa sino también en la educación proyectando su influencia hacia la comunidad regional. Se descubrió que en el laboratorio de esa universidad, se estaba haciendo investigación con la coca para extraer sustancias narcóticas y con otras plantas para infertilizar a la población indígena de Colombia y Suramérica.
Con Riklia formalice un noviazgo que empezó con un beso robado junto a la puerta del coliseo.
Ella me regalo un llavero con el cual yo dormía. Ese llavero me lo arrebato Rosario Arcila, secretaria de la junta de deportes cuya oficina funcionaba en el coliseo. Riklia se disgustó mucho cuando se dio cuenta y fue el primer disgusto.
Lamentablemente perdí el quinto de bachillerato, dos medias materias por faltas de asistencia, música y dibujo, filosofía por bronca del profesor Robledo quien no soporto mis críticas a la religión y francés por ayudarle al compañero Hernando Sánchez, siendo sorprendido por el profesor de inglés quien me rebajo 2 puntos, quedándome la nota en 2.5. Si no hubiera sido por esto, hubiera sacado 4.5 y habilitado las dos materias medias, música y dibujo y filosofía.
Mi madre no quería matricularme para repetirlo, pero una vez comenzado el año lectivo hablo con la secretaria Nidia, amiga de ella y me recibieron para repetir el año. Yo no tenía ni ropa ni zapatos. Me conseguí unos zapatos plásticos con roticos que me quemaban los pies dañándose a los pocos días. Decidí no seguir estudiando y me dedique en forma definitiva a frecuentar el coliseo de deportes a diario, desde por la mañana hasta entrada la noche. La gallada me recibió con afecto y cariño. Me pusieron el apodo de "pollo".
Con Moritz Ackerman estuve viajando a Tuluá para organizar el movimiento estudiantil en la federación nacional que se aprestaba a desarrollar fuertes batallas contra la intervención norteamericana con sus cuerpos de paz, junto a León García "Superman" de Tuluá, Cárdenas de Palmira y otros, la mayoría ex militantes del grupo MOEC. Sin pertenecer ya al colegio académico, estos compañeros me encomendaron la tarea de asistir a una reunión con los compañeros del colegio académico que estaban al frente del movimiento estudiantil en dicho plantel, tales como Alberto Campo, Aicardo Macías, Guillermo Bolívar, los hermanos Cobo, José María Lozano (chepe) y otros. De esa reunión me sacaron por desconfianza.
Estos compañeros eran muy radicales y activos. Construyeron una organización tal que contribuyo a fortalecer el movimiento estudiantil a nivel nacional.
Moritz Ackerman y Angelino Garzón pertenecían a la juventud comunista en contradicción con el partido comunista línea Gilberto Vieira (Rusia). Me designaron encargado de organizar la JUCO en Buga. En el coliseo nos reuníamos Alberto Campo, Delgado del politécnico, Eduardo y Héctor Fabio Cobo, Guillermo Bolívar y otros compañeros y compañeras. Riklia me acompañaba como secretaria. En una reunión elaboramos un comunicado saludando a la clase obrera sindicalizada de UTRAVAL que tenía un congreso en Buga. Ese comunicado lo finalice con el lema de "No hay paz con hambre e incertidumbre para conseguir alimento". La verdad era que sentía el hambre en carne propia y la incertidumbre de mi madre para proporcionarnos el alimento diario.
Con este mismo grupo, todos los domingos hacíamos entrenamiento militar guerrillero, orientados por un compañero que había estado en el ELN.
Estábamos viviendo en el barrio la merced, calle 17 con carrera 3, cuando al entrar a la sala de la casa un medio día, observe a mi madre llorando acompañada de mi prima Ayda; mi abuela había fallecido en Manizales donde estaba viviendo con mi hermana Lilly. No llore ni en el velorio ni en el entierro realizados en el frio Manizales. Llore una noche cuando me di cuenta que había muerto la única persona que me quería y se preocupaba por mí.
En casa me sentenciaron una guerra declarándome persona no grata. No me volvieron a dirigir la palabra, no me lavaban la ropa ni me servían comida. Afortunadamente encontré en los compañeros del coliseo un apoyo y comprensión pues casi todos estaban en la misma situación. Hacíamos arroz, coladas y nos rebuscábamos alimento. Me aferre a Riklia buscando en ella el afecto y el cariño perdido. Ella me dedico el disco "buscaba mi alma con afán tu alma...amor es llevar herido con dardos celestes el corazón...", dándome a entender que me amaba; yo le dedique el disco "yo tengo pena porque te quiero...jamás, jamás pondré yo fin a esta canción..." dándole a entender mi conflicto con la vida y la sociedad, presintiendo con ella un amor tormentoso, quimérico y fugaz.
Por esos días me encontré con Mario Arcila, me comento que había disgustado con algunos compañeros que lo tildaban y señalaban como traidor. Se había dedicado al teatro y estaba organizando el TECABU, teatro experimental del colegio académico. Me invito ir a los ensayos en el teatro municipal. Me vincule invitando a Ruth, a Doris Salgado y a Riklia, quien nos acompañaba sin hacer parte del grupo. La obra que estaba montando era "el hombre que se convirtió en perro" del autor Bertol Brecht. La presentación la íbamos a realizar con máscaras en blanco y negro.
A este grupo de teatro pertenecían Fabio Lozano y Guillermo Roa. Mi papel era del empresario quien contrataba al hombre quien cansado de buscar trabajo, tuvo que aceptar ingresar a la empresa para reemplazar al perro guardián.
Ruth Ackerman se ennovio con Jairo López, oriundo de Manizales, cuya madre se vino a vivir al Valle huyendo de la pobreza y del esposo, con un hijo enfermo de poliomielitis, Leonardo, que le produjo una cojera de por vida. Unos días antes, Jairo, Oscar y Alfredo Colorado, estuvieron en la costa Atlántica, Cartagena, Santa Marta y Barranquilla, buscando trabajo. Solo consiguieron experiencia en soldadura y pintura.
Con Ruth, Riklia, Doris y las hermanas Cabal, realizamos varios paseos o caminatas al rio Guadalajara, llenos de anécdotas, aventuras y emociones. Las compañeras nos querían mucho y hasta con plata nos ayudaban.
En ese año 1968, Hernando Tovar me busco en el coliseo para renovar el pase con el equipo de futbol "Cúcuta deportivo", íbamos a ascender a la segunda división. Por motivos subjetivos personales decidí no continuar jugando futbol. El diciembre de 1968 fue memorable para mis recuerdos. Los discos de Richi Rey, el "seis chorreado" y "cantares de navidad", amenizaban los bailes y parrandas al igual que la música de Gustavo Quintero como "los patos en la laguna".
AÑO 1969
Hasta comienzos del año 1969 mis amores con Riklia no habían pasado de cogidas de mano, besos y peleas por celos. Me interesaba más su conciencia que su cuerpo y su amor. Al observar la cantidad de rivales que asediaban en busca de una oportunidad, tales como Diego Pineda, Rodrigo Quezada y hasta mi propio hermano quien me aseguraba que la había conocido antes, sentía rabia y dolor, síntomas de estar verdaderamente enamorado.
Con Diego Toro tuve una pelea en un baile porque al saludarla le toco la cara con mucha confianza diciéndole "mi amor". Las noches del coliseo se llenaron de pasión al confesarle mi amor y mi deseo de poseerla físicamente para sentirme seguro de su amor. Le escribí en un papel versos de una canción, "mi bien, si esto es amor que voy hacer, siente mi alma un dolor intenso si no te ve, feliz mi vida, si pensó en ti, grande es la dicha si estoy contigo todo es amor....". Las graderías y las bancas del coliseo iluminadas por la luna plateada, la misma que presencio el asesinato de Jairo Potes, fueron testigos de nuestros cuerpos desnudos y vírgenes, unidas nuestras almas en un abrazo eterno....
Los yanquis con sus cuerpos de paz, hicieron varias presentaciones en el coliseo jugando basquetbol. Los compañeros liderados por Hébert Sedano y Moritz Ackerman, iban a sabotearlos gritándoles ¡fuera Yanquis de Colombia!, ¡yanquis go home!
Al coliseo llegaron los reflejos de la división que se daba a nivel internacional y nacional acerca de la línea revolucionaria para el movimiento de izquierda. El grupo de Moritz pregonaba las ideas internacionalistas de León Trotsky, pero tenían vínculos con el partido comunista de Colombia. Decían que la vanguardia de la revolución tenía que ser el movimiento estudiantil y que el estudio de la teoría revolucionaria era fundamental para concientizar a la clase obrera y organizarla para la lucha. Consideraban que las personas que no estudiaban ni trabajaban eran lumpen proletarios, sin conciencia de clase, descartándolos para el proceso revolucionario.
A Jairo López y a otros compañeros los estuvieron presionando para que se vincularan a las FARC, que para esos días dependían políticamente del comité central del partido comunista de Gilberto Vieira y eran sostenidas como autodefensas campesinas contra los terratenientes y el ejército oficial y el paramilitar, financiado por ellos para proteger sus riquezas, sin mayor capacidad combativa ni autonomía política.
https://www.youtube.com/watch?v=j7r2aQ3r8HI
"…Entre los comunistas es bastante común oír hablar del lumpenproletariado para criticar a los elementos más desclasados, marginales y alejados de la organización revolucionaria del proletariado. A este concepto se le suele dar una connotación peyorativa debido al uso histórico negativo que han hecho de él los comunistas, pero el problema surge cuando se trata de definir el lumpenproletariado, ya que pocos saben hacerlo. Así que, en este vídeo, voy a redefinir el concepto de lumpenproletariado para dotar a los comunistas de las herramientas necesarias para identificar al lumpenproletariado correctamente en la actualidad. 🖋FUENTES: Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850, El 18 Brumario de Luís Bonaparte (Karl Marx), Manifiesto Comunista, La ideología alemana (K. Marx y F. Engels), La guerra de los campesinos en Alemania (F. Engels), El lumpenproletariado (Paul Mattick), La clase trabajadora en el siglo XXI (Chris Harman y Alex Callinicos), Enciclopedia de la pobreza mundial (Mehmet Odekon), La clase peligrosa de Marx y Engels: El auge de la idea del lumpenproletariado (Robert Bussard), Diferencia en Marx: El lumpenproletariado y el proletario innombrable (Nicholas Thoburn), Lumpenización: un error crítico del Partido Pantera Negra (Laura Pulido), Los condenados de la tierra (Frantz Fanon)…"
Por su parte, la gente del partido comunista marxista leninista, PC (ML) y de ejército popular de liberación, EPL, de orientación maoísta del partido comunista chino, sostenían que la vanguardia de la revolución debían ser los campesinos e indígenas orientados por el comité central del PC (ML), que debería estar al frente del EPL, en una guerra prolongada de liberación popular.
Sus militantes tenían que proletarizarse junto al pueblo, sin distinción de su estado o situación social, haciendo militancia urbana tanto política como militarmente consiguiendo recursos económicos a través de asaltos bancarios, extorsiones y secuestros.
La gente del ejército de liberación nacional ELN, la daba más importancia a la lucha armada y a la insurrección popular nacionalista a partir de un foco guerrillero conformado por intelectuales y campesinos escogidos por lealtad y capacidad combativa, no por su capacidad política. Para ingresar al ELN, era necesario realizar una acción armada en la ciudad para obtener recursos económicos.
El partido comunista de Gilberto Vieira seguía la línea soviética, la principal forma de lucha eran las elecciones apoyando a los personajes más progresistas de cada país como algunos liberales en Colombia.
Jairo, su hermano Leonardo y yo conversábamos sobre esto. Jairo decía que no lo convencían, pues desconfiaba de los intelectuales, ni tampoco se convencía de tener que matar a alguien sin haberle hecho nada personalmente a él. Les exponía mi tesis sobre la revolución como un cambio abrupto, violento radical, no solo de las relaciones políticas sino de todas las relaciones sociales, principalmente las relaciones económicas. Leonardo era partidario de estudiar y concientizar a la clase obrera, estando de acuerdo con la línea soviética. Les explicaba la diferencia entre empuñar las armas para defender ideas y regímenes injustos, antipopulares y explotadores o empuñarlas para defender ideas justas, libertarias y progresistas a favor de la humanidad. La guerra no es un fin sino un medio para alcanzar ideales de paz, convivencia y desarrollo social en condiciones democráticas, equitativas y solidarias. Pensaba que era necesario conseguir recursos económicos para hacer la revolución y no rechazar a la gente por su incapacidad militar, su estado de conciencia. El recurso humano es más importante que los recursos económicos, por lo cual es necesario saber administrarlo y ubicarlo correctamente dentro de los planes estratégicos y tácticos.
El compañero Alberto Jaramillo y otros, propusieron comerciar la mariguana para obtener recursos económicos para ayudar a financiar la guerra. Dejo una carta escrita en la que planteaba una crítica a los compañeros del partido comunista línea rusa, en el sentido de vincular al movimiento revolucionario a todos los integrantes del proletariado, con sus vicios, la supuesta inconsciencia e ignorancia producida por el sistema capitalista y los medios de comunicación que también afectaba a la clase media y burguesa nacionalista. Luego se vinculó al movimiento indígena de la región de planadas (Tolima). Esta carta causo mucha polémica.
Por su parte, los compañeros dirigentes del colegio académico, Alberto Campo, Arcadio Macías, Bolívar y otros, realizaban una serie de conferencias, foros y encuentros semanales, a los cuales invitaban personajes de la política nacional como Álvaro Pio Valencia, militante del partido comunista quien planteaba todas las formas de lucha coordinadas dentro de un plan revolucionario. Opine que estaba de acuerdo con él y que lo más importante era luchar por el pueblo sin importar el nombre de la organización, sin sectarismos excluyentes. Hacer algo lleno de contenido revolucionario y progresista utilizando diversas formas tácticas y organizativas. Me felicito personalmente al concluir su conferencia y me animo a seguir adelante con mi pensamiento.
En otra ocasión Arcadio Macías me solicito escribir algún artículo para un periódico que estaban editando. A Arcadio le habían amputado una mano luego de la explosión de un petardo que estaba manipulando; el che Guevara había sido asesinado; el compañero Alberto Correa había caído en un operativo militar del cual no dieron detalles por razones de seguridad. Me sentía comprometido con la lucha armada. ¡Escribí un poema que expresaba ese compromiso, "presente comandante che Guevara, presente te contestamos todos los que comprendemos y aceptamos tu sacrificio, presente! ¡Presente! ¡Presente!".
En una de esas conferencias me encontré con Guillermo León Vallejo quien estaba en Cali terminando el bachillerato. Me leyó in poema suyo encabezado con una frase que decía: "Académico, yo quería deberte pero olvidaba las brujas de la historia..."; el compañero sentía nostalgia por no haberse graduado en el colegio debido a la persecución política. Esa misma nostalgia que yo sentía cuando entraba al colegio y paseaba por sus corredores. En una ocasión, de noche, me encontraba solo en un corredor del segundo piso después de un partido de Basquetbol, mirando hacia el patio central o cancha de básquet, pensativo, recordando los sucesos de la huelga, se me acerco María Eugenia Gonzales a saludarme y preguntarme coquetamente la razón de mi soledad le conteste brusca y torpemente traicionado por mi inconsciente rebelde: "porque no estoy acompañado". Ella se sintió ofendida y baja rápidamente quedando desconcertado con mi estúpida actitud. Ella era bonita y me gustaba perdiendo esa oportunidad de conocerla mejor. Ella era novia de Jairo Gonzales, un buen amigo mío. Con el tiempo ella termino unida a Phanor Arizabaleta un personaje de Buga.
Ayda Luz Osorio la conocí en el parque del cementerio, siendo novia de Sergio Buitrago y trabajaba en la "ciudad de hierro" vendiendo boletas. Ella me gustaba y a veces me coqueteaba. Jugaba básquet, frecuentando el coliseo en compañía de María Edith quienes estaban interesadas en conquistar a Jairo López. Era el tipo de mujeres amantes de los "guapos"
Al coliseo también iba Fabio Romero de la gallada del cementerio. Por las noches nos cantaba cuando hacíamos tertulias. Algunas noches, toda la gallada del coliseo, íbamos al rio a bañarnos desnudos. Alejandro Campo (payeyo) hermano de Juan Pablo, tumbador de chicas por su físico artístico, solía molestar tocándonos los genitales. En una ocasión Riklia observo esto y se disgustó conmigo. Empezó a comportarse mal coqueteando con otros para hacerme sentir mal.
