SIETE
Mi hermano Marco y Jaime Echeverry se entendían muy bien. Hablaban de teorías extraterrestres y del "regresismo" en la cual mi hermano sostenía que la humanidad volvería a tiempos primitivos (premonición o creencia).
Cuando le exponía a mi hermano mis ideas revolucionarias, me encontraba frente a una indiferencia e incredulidad desconcertante. Más bien parecía burlarse de mi entusiasmo revolucionario. Sus ideas eran aristocráticas acompañadas de complejo de superioridad inspirado en filósofos como Federico Nietzsche. Su seudónimo era "máximo" y pienso que su teoría regresista era una añoranza de los reyes y cortes feudales, de caballeros andantes, señores, amos, siervos y vasallos. Pero era visionario cuando hoy día encontramos el neoliberalismo y el imperialismo acabando con las ideas progresistas y revolucionarias.
"El Progresismo se ha transformado en Regresismo.
Han bajado las banderas del progreso (recordemos: la luz de la Razón, contra el oscurantismo; el ciudadano frente al súbdito; la ciencia frente a la brujería; la solidaridad contra el egoísmo) y ha asumido que éste ya no es posible, que la democracia es una quimera inalcanzable, un malentendido. Que no quedan valores por defender, causas que reivindicar. Han ganado los malos y hay que reconocerlo, nos dice el Regresismo.
La primera que abandonó el Progresismo fue la izquierda: estalinista, maoísta, castrista o trotskista, toda terminó administrando burocracias reaccionarias y ahora- bajo las faldas de Bin Laden- intenta recrear el mito de la revolución...regresiva y fundamentalista.
Quedaba el progresismo "intelectual": pensadores, filósofos, periodistas. Pero han tirado la toalla. Emprenden el regreso. Arrían toda bandera y nos dejan solos. Bravo.
Libertad con responsabilidad, Justicia social con libertad, desarrollo económico con ética, son las tareas que han abandonado, los dilemas que no han podido resolver.
Ahora queda solo un mundo que nos ofrece o la libertad anárquica de los piquetes y escraches, o la voracidad de los negocios y la corrupción. Un mundo inseguro, sin ética, sin justicia y sin libertad. Ellos colaboraron en crear esa derrota".
https://monologia.blogspot.com/2005/06/el-regresismo.html
Mi hermano también influyo en el pensamiento de la gallada
del coliseo a experimentar con drogas narcóticas que estaban de moda para los
nervios que causaban sensaciones alucinógenas, tomar trago y buscar peleas
estimulando el machismo, llegando a realizar orgias experimentales
homosexuales, que no llegaron a más y que afianzo la confianza y la camaradería
entre nosotros.
En una ocasión, Oscar Barberi, durante el entrenamiento de unas jugadoras de basquetbol me beso en una actitud extraña, lo cual aumentaban los rumores y cuentos alrededor nuestro.
Una tarde, estaba sentado con Riklia, recién reconciliados después de muchas peleas y escenas de celos, mi hermano ebrio o con pastas en la cabeza, se acercó sentándose al lado de Riklia cogiéndola bruscamente del cabello preguntándole o solicitándole escoger entre el o yo, ella me prefirió a mi. Peleamos rodando desde la gradería hasta el centro de la cancha, en la cual los compañeros nos separaron. Después de ese incidente, mi hermano se fue para Bogotá a pasar necesidades un buen tiempo y luego a Medellín.
Los enemigos de la revolución veían a la gallada del coliseo como un potencial foco guerrillero y empezaron a mandar infiltrados haciéndose amigos de algunos compañeros. En medio de esa anarquía, llegaron a robar al mismo Jaime Echeverry, responsable de la administración del coliseo, un equipo de sonido y toda su música, lo que lo llevo a exclamar "cría cuervos y te sacaran los ojos".
Cuando salíamos a dar una vuelta por el centro, no era raro que alguien molestara buscando pleito como una noche que un par de personajes de las familias aristocráticas me empujaran sacándome del andén, a lo cual Jairo y Alfredo respondieron de inmediato. Todo hacía prever una conspiración contra nosotros.
En una reunión efectuada en el taller de soldadura de Jaime Echeverry, donde solíamos hacer reuniones de la célula del partido comunista y de la juventud comunista (JUCO), Angelino Garzón, en presencia de Riklia y de Jaime, me llamo la atención por mi relación con la gallada del coliseo y mi comportamiento con la aceptación de la venta de mariguana con el propósito de conseguir recursos para la guerra revolucionaria planteada por Alberto Jaramillo. Al preguntarme por la opción de seguir perteneciendo a la célula condicionada a dejar la gallada del coliseo, decidí retirarme de la célula pues tenía muy claro mi posición ideológica y mi destino, nada fácil por cierto, para lo cual me estaba preparando mental y físicamente.
https://www.youtube.com/watch?v=j7r2aQ3r8HI
"…Entre los comunistas es bastante común oír hablar del lumpenproletariado para criticar a los elementos más desclasados, marginales y alejados de la organización revolucionaria del proletariado. A este concepto se le suele dar una connotación peyorativa debido al uso histórico negativo que han hecho de él los comunistas, pero el problema surge cuando se trata de definir el lumpenproletariado, ya que pocos saben hacerlo. Así que, en este vídeo, voy a redefinir el concepto de lumpenproletariado para dotar a los comunistas de las herramientas necesarias para identificar al lumpenproletariado correctamente en la actualidad. 🖋FUENTES: Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850, El 18 Brumario de Luís Bonaparte (Karl Marx), Manifiesto Comunista, La ideología alemana (K. Marx y F. Engels), La guerra de los campesinos en Alemania (F. Engels), El lumpenproletariado (Paul Mattick), La clase trabajadora en el siglo XXI (Chris Harman y Alex Callinicos), Enciclopedia de la pobreza mundial (Mehmet Odekon), La clase peligrosa de Marx y Engels: El auge de la idea del lumpenproletariado (Robert Bussard), Diferencia en Marx: El lumpenproletariado y el proletario innombrable (Nicholas Thoburn), Lumpenización: un error crítico del Partido Pantera Negra (Laura Pulido), Los condenados de la tierra (Frantz Fanon)…"
Termine también mi noviazgo con Riklia, diciéndole que jamás la olvidaría, que la amaba mucho, que seriamos un solo ser unido en el tiempo y la distancia, que continuara con la lucha que yo también haría lo mismo.
Ella se fue a vivir a Cali con su familia. Con ella se fue mi alma y mi cuerpo solo, sin rumbo, sintiendo un vacío y un temor que antes no sentía.
En la confusión surge la reflexión examinando mi conciencia sobre lo asimilado de la experiencia vivida y la realidad. Pensaba que la revolución socialista comunista, es un proceso que se inicia con la idea y la teoría enunciada por Carlos Marx y Federico Engels en un libro publicado por el año 1848. En Colombia se encarna en personajes como María Cano e Ignacio Torres por los años 1920. La segunda fase del proceso es la difusión de la teoría, la ambientación y la consecución de adeptos. La tercera fase es la constitución de la organización revolucionaria que se apropie de la teoría y trate de imponerla en la sociedad. La cuarta fase necesariamente tiene que ser llegar al poder social para hacer realidad la teoría y transformar la sociedad de acuerdo de acuerdo a esta.
Para llegar al poder, se necesita un plan, una estrategia y una táctica, como lo define Lenin. Además hay que preparar un gobierno cualificado en la teoría desde la clandestinidad, un programa de gobierno, un cronograma de actividades, una serie de proyectos a realizar todo dentro de un proyecto social alternativo entre la idea comunista y el sistema imperialista capitalista que rige los destinos de la humanidad actualmente. La toma del poder necesariamente supone la utilización de una fuerza social que la accione, una violencia revolucionaria cuya intensidad y capacidad empleada depende de la violencia ejercida por la oposición o reacción del imperio capitalista así como del apoyo obtenido por la mayoría de la población, la cualidad y capacidad de los revolucionarios que participen de la acción y sobre todo, la certeza del plan revolucionario, la eficiencia, eficacia y efectividad al ejecutarlo. Con lista en mano, hay que ubicar a los personajes claves que detentan el poder al servicio del imperio capitalista, sus funcionarios y servidores para removerlos de sus cargos, propiedades, evitando que puedan maniobrar para impedir el avance de la revolución hacia la toma del poder. Las personas afectadas por el proceso revolucionario deben ser pocas, las piezas claves del poder imperialista capitalista mundial, reduciéndolos a prisión haciéndoles un juicio social.
En mi reflexión analizo la abrumadora apatía de la población, llena de ignorancia alienante, inoculada como fruto de siglos de esclavitud, represión, terror, hambre y miseria sistematizada.
Pienso entonces que al pueblo hay que tratarlo como a un enfermo; conocer su enfermedad, diagnosticarlo y formularle el tratamiento a seguir. Cada persona es responsable de su vida, de luchar por sus derechos, de luchar contra la opresión, contra la injusticia tanto individual como social. Pienso que esas luchas individuales hay que unirlas, coordinarlas y enfocarlas hacia un solo objetivo.
Una vez ordenados mis pensamientos, enfrento mi realidad, convencido solamente de apoyar la lucha armada, dudando y cuestionando muchas de las teoría revolucionarias de moda, buscando una salida a mi situación familiar, sintiendo la necesidad de ubicarme laboralmente, de prepararme para trabajar, dándome una oportunidad de conocer el sistema capitalista, de tratar con la gente, con la realidad económica, confrontando mis ideas con la realidad social.
Al coliseo de deportes lo frecuentaban también Hernando Prieto, dueño de volquetas y Alcides Patiño, ambos del grupo de Pacho Vargas, al igual que Hernán Jaramillo, el mono, primo de Jairo López quien perdió un ojo y su esposa falleció trágicamente en un accidente manipulando una pistola. Alcides era estafador con cheques falsos y en alguna que otra ocasión me pago para hacerle algunas vueltas. Prieto tenía una pistola con la cual practicábamos y jugábamos peligrosamente a la persecución con balas de verdad.
Mi padre en compañía de mi tío Luciano nos visitaron en una ocasión. Con voz y tono autoritario, mi padre me regaño y amenazo para que dejara la actividad revolucionaria, al igual que mi tío me había regañado al observar una revista de "China reconstruye" que estaba en la mesa de la sala murmurando "con razón anda en esas". Mi respuesta fue inmediata, en actitud desafiante les advertí que no iba a dejar de pensar y actuar según mi conciencia.
A los pocos días nos enteramos que el sindicato de Telecom en Cartago lo había denunciado por inmoral al tener relaciones con sus empleadas. El sindicalismo de esa época era patronal y orientado por la ideología católica de la oligarquía dueña de los partidos liberal-conservador.
Analice ese suceso como una represalia y advertencia a mi familia por permitir mi actitud.
Empecé a sentir el malestar y el rechazo de mi familia, no solo por mi vagancia sino por la presión a que estaban siendo sometidos por los comentarios y opiniones de las amistades cercanas.
Viaje a Cali a saludar y hablar con Jorge Triviño y su familia, doña Belia su madre, Betty e Hilda sus hermanas. Tocayo como le decíamos familiarmente se había graduado en la base aérea y estaba trabajando como mecánico de aviación y me prometió ayudar a ingresar a esa institución de la cual hablaba maravillas y ya sabía de mis ideas dándome cierta razón.
Doña Belia estaba preparando viaje para irse a los Estados Unidos. Betty trabajaba en una empresa de carrocerías e Hilda estudiaba química en la universidad del Valle al igual que su amiga Adalia Gonzales, hermano de Ramón Gonzales de la familia propietaria del negocio "foto line" en Buga.
La plata para hacer los trámites de ingreso a la base aérea la obtuve vendiendo una medalla bañada en oro que a mi hermano se la dio la junta de deportes de Buga como mejor deportista de la ciudad por su actuación en el ajedrez a nivel departamental y nacional. En cierta forma era una forma de vengarme de su mal trato y burlas, además de la desaparición de un radio que mi abuela me había regalado.
En uno de los viajes para hacer diligencias, fui con Jairo López a visitar a Ruth y Riklia, quienes estaban viviendo en el barrio san Nicolás, por la carrera 5° cerca al parque. Habían puesto un restaurante. Nos recibieron amablemente reafirmando nuestra amistad.
Al enterarse mi madre, hermanas y mi padre de haber sido aceptado para ingresar a la base como estudiante de mecánica de aviación, en calidad de soldado, gracias a la valiosa colaboración de tocayo (Jorge Eliecer Triviño), quien siempre estuvo al tanto de los exámenes, aconsejándome y recomendándome, se pusieron muy contentos y me ayudaron. Mi madre saco a crédito toda la ropa necesaria y mi hermana Maritza, días antes, me había hecho poner un diente postizo con el Doctor Lozada donde ella trabajaba como ayudante de odontología. El tratamiento del conducto me lo había empezado el Doctor Jesús María Hernández, esposo de mi prima Ayda Silva, y al que no volví por pena de ser gratis. Maritza también me regalaba dinero, por lo cual quede muy agradecido de por vida. Mi padre me recomendó con un primo llamado Omaro, quien era capitán de la fuerza aérea.
Mi real intención era graduarme para darle una satisfacción a mi familia, así como la de fortalecerme físicamente, aprender a manejar armas y tener cierta autoridad, para tomar luego la decisión con respecto a la revolución y a la lucha armada. En adelante, mi posición seria ambigua. Si el sistema me brindara una excelente oportunidad yo la aceptaría y mi contribución a la revolución sería muy discreta y voluntaria. Pero si observara demasiada injusticia contra mí y contra los demás, confirmando la imposibilidad de lograr una vida digna, buscaría la forma de colaborar más decidida y comprometida con el proceso revolucionario.
Días antes de irme para la base aérea, el ambiente político estaba caliente. La ANAPO estaba tomando fuerza con Rojas Pinilla como candidato a la presidencia en las elecciones del año 1970, además habían secuestrado a 2 importantes suizos y la ciudad estaba militarizada. Una noche salimos con Jairo y otros compañeros hacia el barrio santa Bárbara y notamos un retén militar del batallón Palace, solicitando documentos de identificación, No portarlos era motivo de detención preventiva. Jairo intento devolverse, pero ya nos habían visto y nos hubieran perseguido y detenido por intento de fuga. Le sugerí que siguiéramos. Nos detuvieron y llevaron al batallón Palace en el cual amanecimos en un patio de cemento el cual tuvimos que barrer antes de dejarnos ir.
Una noche, estando en el coliseo, llego asustado el compañero Bolívar contándome que 2 detectives estaban amenazándolo y molestando a sus hermanas. Bajé con él y me los señalo. Me agarre con ellos a puños no comiéndoles cuento con la amenaza o amague de sacar armas. Los hice salir corriendo con la ayuda de otras personas que intervinieron.
Mi estadía en la base aérea no fue nada agradable. La primera noche, luego de la bienvenida en la sala del teatro, me castigaron por entrar al dormitorio haciendo un chiste. Al compañero de camarote de apellido Tobón, por ofrecimiento voluntario, lo pusieron a cantar algo, y canto un tango que decía entre otras lo siguiente "...payaso, tu destino es iracundo y seguirás por este mundo con una mueca de dolor...".
En la base aérea me encontré con Raúl Moncayo y con Jairo Martínez Lozano, primo de Sergio Buitrago. Lo primero que note era que nombraban como alumnos-soldados destacados para ejercer autoridad sobre los grupos a los de mejor familia, como el gordo Orejuela de Palmira.
De los mismos profesores me entere que en el curso se aprendía muy poco de mecánica de aviación, pues los aviones eran enviados a los Estados Unidos para su reparación.
Los alumnos-soldados de los cursos superiores tenían mando sin control sobre los alumnos-soldados de todos los demás cursos cometiendo abuso de autoridad constantemente.
Los cadetes eran estudiante para pilotos, con grado de oficiales subtenientes. Odiaban a los alumnos-soldados, llamándonos reclutas inmundos, como un amigo de Jorge (tocayo) quien me regalo por dirigirme a él como amigo y no como superior. Tuve una pelea con un compañero de apellido Torres, quien era un buscapleitos practicando el matoneo.
Cuando nos daban permiso para ir a la casa, yo iba hasta la casa de Gerardo Holguín, quien vivía con su padre y la mujer de este, en la carrera octava (8) entre calles 20 y 21, barrio Sucre del centro de Cali. Me colocaba la ropa de civil y el me guardaba el uniforme, y me iba para Buga. Llego un periodo de tiempo donde los castigos empezaron a abundar y las salidas restringidas, como cuando por no querer seguir jugando futbol, el antiguo de apellido Ferrucio y otros me llevaron a un cuarto para torturarme. Me hicieron estirar las manos como en crucifixión, colgando fusiles en cada brazo, si los dejaba caer, la tortura seria mayor. Aguante lo que pude hasta que deje caer todos esos fusiles. Me rebele y no quise aceptarles nada. Me hicieron tomar agua del inodoro, como tortura final.
A la ceremonia de entrega de armas asistieron mi madre y mi hermana Nury haciendo un gran esfuerzo económico. Ese día nos hicieron comer la grasa del fusil argumentando que era la novia, a la cual no se podía abandonar en ningún momento.
En una de las salidas, fui con el compañero Márquez de Buga a visitar a Riklia. Al verme con el uniforme se le pusieron los ojos llorosos. Almorzamos con ella y en los comentarios sobre la vida militar le mostré las ampollas que tenía en la mano por una tortura impuesta a las doce del día, haciendo pulgas en patio de cemento. Márquez se las pico de guapo diciendo que a él le habían hecho lo mismo y no se le habían ampollado las manos. Al compañero Tinjaca (alias burro) de un pueblo de Cundinamarca, era a quien más torturaban. En una ocasión lo hicieron meter dentro de una caneca de basura haciéndolo rodar por el patio.
Ya estaba aburrido y la idea de escaparme maduraba. Con el compañero delgado nos escapamos d formación una noche para meternos a la piscina de los suboficiales. El teniente de turno que nos vigilaba se dio cuenta de nuestra ausencia y nos sentenció castigo para el día siguiente por la noche.
Coincidencialmente, Sanclemente, también bugueño, tenía todo preparado para volarse ese día por la noche. Yo le dije que me iba con el. Le recomendé las llaves de mi closet con mis cosas a Duque. Antes de la formación por la noche, nos fuimos hacia el lugar por donde escaparíamos, saltando la valla por la carrera octava. Cogimos un taxi, me dirigí donde Gerardo Holguín para cambiarme y luego a mi casa en Buga. A pesar de la cara de desilusión, decidieron aceptar mi fracaso, dándome buena acogida. Tocayo le echo la culpa a mi madre por ser tan alcahueta.
Yo dormía en la pieza la cual había compartido con mi abuela checha y aún permanecía en ella el baúl donde mi abuela guardaba su ropa y pertenencias. Una noche escuche nítidamente como abrían el baúl y lo cerraban. Me traslade a dormir en la última pieza que era la de mi hermano que se encontraba viviendo en Bogotá, la cual tenía aun todavía el roto en el eternit del cielo falso por donde caí y la chapa había que abrirla con in destornillador pues estaba averiada.
Una noche sentí ruidos extraños en el patio y sentí pánico sobre todo cuando se me dificulto abrir la puerta la cual abrí no sé cómo y Salí corriendo. Desde esa noche, empecé a dormir en un colchón en la pieza de mi madre quien compartía la cama con mis hermanas Maritza y Teresa quienes también sentían miedo de dormir solas.
Esos ruidos pudieron ser producidos debido a que Julián Hoyos, un vecino, se pasaba por nuestro patio a la casa de su amante, una vecina que aprovechaba la ausencia de su marido.
Por esos días estuvo viviendo en nuestra casa el señor Buitrago y su familia, muy amigo de mi padre, quien le pidió el favor a mi madre, pues estaban pasando dificultades económicas.
A las dos o tres semanas de haberme escapado de la base aérea, regrese a ella para solicitar la baja. Estuve más o menos unos quince días obteniendo paz y salvos. No hacía nada mientras los demás trotaban y hacían guardia todo el día. Una noche Eli Delgado estaba de guardia en un pasillo del patio de formación. Me pidió el favor de reemplazarlo un momento. Al rato regreso y se puso a buscarme juego tumbándome el gorro. El antiguo de apellido Segura se acercó y dijo que me iba a castigar por estar jugando estando de guardia. Entre varios me llevaron a la cancha de futbol. Me hicieron realizar ejercicios y luego en pantaloncillos correr hacia el alambrado que limita la base con las fábricas QUAKER y MAIZENA. Me escondí un rato al cabo del cual me buscaron con linternas. Les afirme que no iba a obedecer sus órdenes y me llevaron hasta la oficina del teniente con la idea de hacerme encerrar en el calabozo. El teniente me pregunto lo que había pasado y le dije que estaba pendiente de baja. No autorizo el castigo, por el contrario me ayudo a realizar los trámites.
Al despedirme de los compañeros, inclusive con los que había tenido problemas, me di cuenta que estaban prevenidos contra mí por tener fama de revolucionario peligroso. La estadía en la base me sirvió para robustecerme mejorando el aspecto físico. Cuando me paraba en las esquinas del centro de Buga, con los amigos, observe que llamaba la atención de las mujeres. Recuerdo a las hermanas Andrade con rostro parecido al de la actriz italiana Sofía Loren. También una pariente de apellido Cruz, quien trabajaba en un banco frente al teatro María Cristina, muy linda. Era amiga de mi prima Gladis, quien estaba viviendo con nosotros. Ella la llevo de visita, pero yo no me atreví a corresponderle por temor a ser rechazado por mi situación económica y forma de pensar.
En el coliseo las cosas habían cambiado un poco. Jairo había estado con su primo Alberto Jaramillo en la localidad denominada Planadas del Departamento del Tolima, con un grupo de indígenas. Se había peluqueado como ellos, con el "corte totuma". La gallada estaba dedicada a robar rieles del ferrocarril y los pares en bronce de las calles de la ciudad para venderlos a unos compañeros que estaban fabricando armas para la guerrilla. Por ese motivo, una noche los pillaron y encerraron en la cárcel del menor delincuente. Alejandro (payeyo), logro escaparse a pesar de los disparos que le pasaron muy cerca del cuerpo. Del susto decidió irse a vivir a Cali a la casa de una prima. De la cárcel salieron gracias al abogado Armando Vizcaíno. Ellos siguieron en actividades de las cuales me desentendí, como la de vender mariguana. Con Oscar Barberi me dedique a rumbear. El recibía plata de una señora y de un amigo. En una fiesta le buscaron pelea y le pego un botellazo en la cabeza a un tal Murgueito, de familia tradicional y política de Buga. Oscar me presento a Gustavo, quien trabajaba lavando carros y vendiendo gasolina en la bomba "Estambul". También nos hicimos buenos amigos de José Benny, a quien había conocido cuando él jugaba futbol en el equipo Boca Junior, con la gallada del barrio santa Bárbara. Oscar y Gustavo les sacaban plata a los homosexuales. Conocimos a Daniel Bustillo, filósofo del homosexualismo, quien nos adoctrinaba sobre el Márquez de Sade y toda la teoría sobre el homosexualismo. Nos contaba sus aventuras amorosas con gente de la "alta sociedad" Bugueña. Yo les seguía la corriente, para bajar el perfil y la fama de revolucionario y por conocer la cultura homosexual que me pareció interesante y muy humana.
Halle en la cultura homosexual una profunda rebeldía y contradicción con la cultura machista que impera en Colombia y en el mundo occidental capitalista, que en su proceso de avance hacia el imperio mundial capitalista con un gobierno mundial privado secreto y clandestino, impuso una serie de normas y castigos para someter a los trabajadores bajo su yugo por medio del dinero y la esclavitud financiera, creando una competencia por tener cada vez más dinero de la cual resultan unos pocos ganadores y una gran mayoría perdedora conformando el proletariado moderno. La mujer educada con su ideología machista y esclavista manipulando y controlando su sexualidad para buscar y complacer a los capitalistas triunfadores de la competencia social, como trofeo para los más criminales y esclavistas.
Frecuentábamos el bar social, sitio de reunión de malandros. La música de José Miguel Class estaba de moda. Jugábamos billar que había aprendido desde cuando estaba en quinto de bachillerato por medio de Roberto Rengifo quien trabajaba como garitero en ciertas horas. En ese bar tuve novias que trabajaban como meseras. Era la época del hipismo y del auto-stop, de Rafael, Piero, Sandro, Leonardo Fabio, entre muchos como los colombianos de la nueva ola del yeyé y del gogó, tales como Oscar Golden y Harold con el club del clan.
Con José Benny, Fredy, Fabio Romero, chucho plaza y otros, hicimos un recorrido a pie desde Buga hasta la Habana, un corregimiento de Buga y desde allí hasta Costa Rica para llegar a sonso, corregimientos del municipio de Guacari. Andábamos con mochilas y la gente nos miraba con simpatía y nos ofrecían alimentos. Pasamos por sitios históricos de la guerrilla como puente rojo, acampando en el campo y a veces durmiendo en la comisaria de Costa Rica.
Luego nos fuimos en auto-stop hasta Manizales, donde Mario Arcila estudiaba en la universidad
De Caldas y quien nos ayudó a hospedarnos. Fuimos a pie hasta el nevado del Ruiz. Las mujeres de Manizales nos brindaban su amistad y cariño y alimentos. Acampamos en parques de los barrios de la ciudad.
Al regreso, Benny y yo decidimos seguir hasta Tumaco. No teníamos dinero, pero la gente nos ayudaba. En el trayecto entre Pasto y Tumaco, nos hicimos amigos de dos nariñenses que andaban en lo mismo. En Ricaurte conocí una pelada muy linda. Nos besamos y quedamos enamorados. Dormíamos en cualquier parte, en las inspecciones de policía, en los camiones donde nos transportábamos. En Tumaco estuvimos en el "Morro" un sitio alejado de la ciudad con una playa hermosa.

Dormíamos en hamacas y visitábamos un brujo que preparaba toda clase de bebidas. Yo andaba con mi carnet que me identificaba como estudiante de mecánica de aviación con foto de militar. Eso me ayudaba y las peladas más se interesaban por mí.
Fumábamos mariguana pero a mí no me hacía ningún efecto, solo me alborotaba el hambre y la fatiga.
En Buga, con Benny, hacíamos supervivencia en el monte. Acampábamos por las noches cerca del "derrumbado", un sitio conocido de la ciudad. A veces bajábamos a media noche con morrales pasando por el batallón palace. El ejército no nos paraba. La gente nos miraba con curiosidad como cuando pasábamos por la casa de las hermanas Domínguez, muy bonitas.
A veces, mi hermano me llevaba a tomar trago en casas de cita, en las cuales tuve mi primera experiencia sexual completa. Otras veces, el novio de mi hermana Teresa, Luis Rivas, me invitaba a tomar trago. En una ocasión, estando con Luis y Nelson a quien sus amigos le decían "mis ojitos", y trabajaba en un juzgado de la ciudad y estudiaba derecho, estábamos tomándonos una caneca de aguardiente cuando entro una señora bonita. Todos le echamos piropos. Al rato apareció el marido con un revolver en la mano y dirigiéndose a mí, me apunto con el revolver a la cabeza, cogiéndome del cuello, recostado de pie en la pared cerca de la puerta de la tienda. El tipo gritaba diciendo que me arrodillara, que me iba a matar. Me quede quieto, solo lo miraba fijamente a sus ojos, no le contestaba nada ni me arrodillaba como él quería. Transcurrieron unos minutos de tensión y gran cantidad de gente estaba observando la escena. Luis Rivas se vino por detrás del tipo con un garrote golpeándolo en la espalda. Al reaccionar entre varios lo dominamos y le quitamos el arma. Este incidente ocurrió coincidencialmente, a media cuadra donde había vivido Jairo Potes y alguien de su familia aún vivía allí.
Con frecuencia, Rodrigo Domínguez me invitaba al negocio de su mama y me quedaba dos o tres días. En una ocasión me toco defender a una trabajadora sexual del ataque de un cliente que le estaba reclamando algo. Se trataba de Benjamín López, hermano de Pedro López, íntimos amigos de la familia de mi padre y mi tío Luciano.
Jairo López estuvo enamorado de una trabajadora sexual y yo tenía una novia que se acostaba conmigo en la madrugada después de atender a sus clientes. Con Oscar Barberi, amanecíamos allí tomando trago y escuchando música. A él le gustaba la música de Charlie Figueroa, sobre todo "el último suspiro" y el disco del cantante español Valen "quiero amarte" que lo hacía repetir muchas veces. Él tenía una novia que me coqueteaba. Otro personaje con quien compartí bohemia fue el negro Milton, cantante y domador de perros, muy conocido en Buga y amigo de mi hermano Marco. No sabía que era homosexual hasta una tarde que estábamos tomando en la cafetería "la Reina". Unos pichones de ganaderos y "agricultores" (léase terratenientes y amos explotadores de jornaleros y campesinos), le gritaron: "vos siempre con tus pelados"
A mi casa iban las hermanas Hurtado, Ángela, Blanca y Margarita, quien me coqueteaba. Me gustaba Ángela la mayor y con ella bailaba apretado a su cuerpo. Blanca era muy sexi. Recuerdo la imagen de ella quitándose las medias y el liguero. Sus hermanos eran buenos amigos míos.
Estando en la etapa de rumba y bohemia, mediados del año 1970, ocurrió la muerte trágica de Gloria Gaez, novia de José Valencia, cuando venían de baño a pie desde un balneario de mediacanoa, una camioneta los atropello al parecer de forma intencional. Me entere por mi madre, pues Gloria era compañera de trabajo en "Telecom", le tenía mucho cariño y conversaba con ella sobre la problemática social. Guardo con aprecio la foto de ella que salió en la prensa. El hermano de Gloria, era también revolucionario.
DECADA 1970 - 1980
Al finalizar el año 1970, Colombia se encontraba convulsionada con el robo que le hicieron a Rojas Pinilla de las elecciones presidenciales por parte del gobierno de Carlos Lleras Restrepo a favor del candidato Misael Pastrana Borrero, representante de la oligarquía criolla y del imperio capitalista mundial.
El pueblo ofendido quería levantarse en armas, pero como siempre, sus líderes lo traicionan en forma intencionada, programada como método del ejercicio del poder oligárquico. Los estudiantes se ponían al frente de las luchas populares. Su lucha contra los cuerpos de paz gringos y su intervención en los colegios y universidades para orientar la educación, comenzó a dar sus frutos. Se marcharon del país además porque habían hecho su tarea principal. Habían conformado las bases de la estructura del narcotráfico para financiar la contrarrevolución a mediano plazo y a largo plazo para desencadenar la violencia contra los indígenas y campesinos para desplazarlos de sus tierras como estrategia del plan imperialista para desestimular la producción de alimentos e impulsar la inversión en cultivos adecuados para producir biocombustibles.
Muchos estudiantes fueron perseguidos, torturados y asesinados por estas luchas. Los compañeros Moritz Ackerman y Angelino Garzón estuvieron detenidos por este motivo.
La situación en mi casa seguía en pobreza, mi padre pago las deudas que mi madre tenía con el dinero que recibió de las mesadas atrasadas de su jubilación obtenida con la ayuda de mi tío Luciano, quien aprovecho para hacerle un préstamo que nunca le cancelo.
Mi hermana Teresa estaba trabajando como secretaria y mi hermana Maritza entro a estudiar de noche en el colegio académico donde estudiaba también Leonardo López, hermano de Jairo y Guillermo Molano, con quien luego se casaría después de terminar su noviazgo con el profesor Pancracio.
Por mi parte reconocí que el amor que sentía por Riklia me causaba un trauma. Lo sentía al entrar al teatro municipal, "...el aire faltaba a mis pulmones, sentí paralizado el corazón...", como dice la canción popular "vencido". La inactividad política me causaba angustia existencial. Desconectado de mis compañeros guardaba la esperanza de reunirme con ellos nuevamente, sin saber cuándo y cómo, solo tenía fe en su inmensa capacidad de lucha, de organización y estaba seguro que se iban a destacar, a realizar grandes cambios sociales en este país.
Estaba decidido a poner mi grano de arena, desde mis posibilidades. Estaría atento, alerta a su llamado, para colaborar cuando así lo solicitaran.
Reflexionando llegue a la conclusión que el activismo, el protagonismo, el entusiasmo revolucionario, sin contenido, sin un proyecto social definido, nos alejan de los demás, del pueblo. La revolución es necesaria, pero debe tener lógica y sentido humanista.
La revolución es la lucha permanente por los derechos sociales y humanos en beneficio de todos, y debe partir de la cotidianidad, de la rutina del diario vivir del común de las gentes. Desde un proyecto e vida individual que armonice con un proyecto social.
La vida me brindó la oportunidad de vivir cercano al pueblo, la pobreza de mi familia y mi formación ideológica me unía al pueblo. Llego un momento en que mi madre y hermanas me echaron de la casa. En una visita a mi padre le comenté la situación pidiéndole que me ayudara. Acepto que me fuera a vivir con él y el 20 de Julio de 1970, fue la fecha fijada para el viaje. Me despedí de la habitación donde dormía, con llanto, rodeado de libros de Mao Tse Tung, mirando fijamente un cristo a quien le pedía poder realizar mi destino, en un acto de perturbación mística.
Jesucristo me inspiraba el contenido humanista de mi teoría
revolucionaria, que empecé a construir en el imaginario de mi conciencia.
